misitco

Místico

“Si a los mil tonos de verde en primavera, al oro del otoño y el azul del cielo le sumamos el trinar de las aves y la música del Queguay  en su derivar, nos sumergimos en la mística del lugar.

Cuando el cielo se opaca y aparece la tormenta, resuenan los truenos, relampaguea y llueve; el Queguay  abandona su apacible marcha para correr embravecido y desbordante  cubriendo la planicie en un místico regalo de la naturaleza”.